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La Coctelera

Blog literario

De escritores y lectores

13 Enero 2006

20 reglas para el crimen perfecto

Las 20 reglas para el crimen PERFECTO de S.S. Van Dine
Publicado en The American Magazíne, Septiembre de 1928.

1. El lector y el detective deben tener las mismas oportunidades para solucionar el problema. Todas las pistas deben enunciarse y describirse con todo detalle.

2. El autor no debe emplear frente al lector trucos distintos de los que el propio culpable emplea frente al detective.

3. La verdadera novela policíaca está absenta de cualquier intriga amorosa. El amor sería, en efecto, distraer la atención del lector sobre el mecanismo del problema puramente intelectual.

4. El culpable nunca debe descubrirse bajo la presión del propio detective ni de ningún miembro cualquiera de la policía.

5. Descubrir al culpable debe venir determinado por una consecuencia de deducciones lógicas y no por casualidad, por accidente, o por confesión espontánea.

6. En toda novela policíaca es necesario, por definición, a un policía. Ahora bien, este policía debe hacer su trabajo y debe hacerlo bien. Su tarea consiste en reunir las pistas que le conducirán hasta el culpable. Si el detective no llega a una conclusión satisfactoria por el análisis de las pistas que reunió, no solucionará el problema.

7. Una novela policíaca sin cadáver, no existe. Hacer leer trescientas páginas sin ofrecer un asesinato sería mostrarse demasiado exigente frente a un lector de novela policíaca.

8. El problema policial debe solucionarse con ayuda de medios estrictamente realistas. Descubrir la verdad por el espiritismo, la clarividencia o las bolas de cristal está estrictamente prohibido. Un lector puede competir con un detective que recurre a los métodos racionales. Si debe competir con los espíritus y la metafísica, perdió por adelantado.

9. Debe haber un único detective. Reunir los talentos de tres o cuatro policías para la caza al bandido sería no solamente dispersar el interés y perturbar la claridad del razonamiento, también tomar una ventaja injusta sobre el lector.

10. El culpable debe ser una persona que desempeña un papel más o menos importante en la historia, es decir, algún personaje que el lector conozca y que interese. Acusar del crimen, en el último capítulo, a un personaje que acaba de ser presentado o que desempeñó en la trama un papel poco importante, sería por parte del autor, reconocer su incapacidad de medirse con el lector.

11. El autor nunca debe elegir al criminal entre el personal doméstico, como criados, crupieres, cocineros u otros. Sería una solución demasiado fácil.

12. Debe haber un único culpable, sin tener en cuenta el número de crímenes cometidos.

13. Las sociedades secretas, mafias, sectas… no tienen lugar en la novela policial. Hay que distinguir la novela de aventuras o la novela de espías con la novela policial.

14. El modo en que se comete el crimen y los medios que deben conducir al descubrimiento del culpable deben ser racionales y científicos. El pseudoscience, con sus aparatos puramente imaginarios, no tiene lugar en la novela policial.

15. La solución al enigma debe aparecer de forma clara pero ambigua durante la trama. Quiero decir que, si el lector relee el libro una vez solucionado el enigma, vera que, de algún modo, la solución saltaba a los ojos desde el principio, que todas las pistas permitían desvelar la identidad del culpable.

16. No debe haber largas descripciones, no más que un análisis sutil. Lo contrario no haría más que entorpecer la trama; se trata de exponer claramente un crimen y de buscar el culpable. Tales pasos retrasan la acción y distraen la atención, desviando al lector del objetivo principal que consiste en plantear un problema, en analizarlo y en encontrarle una solución satisfactoria.

17. El escritor debe abstenerse de elegir el culpable entre los profesionales del crimen. Las fechorías de los bandidos están incluidas en el ámbito de la policía y no del de los autores y detectives aficionados.

18. Lo que, en un principio, se presentó como un crimen no puede, al final de la novela, revelarse como un accidente o un suicidio. Plantear, narrar o describir una investigación larga y complicada para terminarla en un simple desengaño sería traicionar al lector.

19. El motivo del crimen debe ser estrictamente personal. La novela policíaca debe reflejar las experiencias y las preocupaciones diarias del lector.

20. Finalmente, querría enumerar algunos trucos a los cuales no recurrirá ningún autor respetable, porque ya han sido demasiado utilizados y, en adelante, familiares a todo aficionado a la literatura policial:

- El descubrimiento de la identidad del culpable comparando los restos de cigarrillo encontrado en el lugar del crimen con los que fuma el sospechoso.

- La sesión espiritista amañada en la cual el criminal, presa del miedo, se denuncia.

- Las falsas huellas dactilares.

- La coartada constituida por medio de un maniquí.

- El hermano gemelo del sospechoso o un padre que se le asemeja culpables

- La jeringuilla hipodérmica y el suero de la verdad.

- El asesinato cometido en presencia de los representantes de la ley.

- El empleo de las asociaciones de palabras para descubrir el culpable.

- El descifrado de un criptograma por el detective o el descubrimiento de un código calculado.
Vía sangrepolar

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12 Enero 2006

El amor desnudo

Hay un blog de cuentos de Leo Mares que os recomiendo especialmente. Aquí una muestra.

Bambalinas de pelo rojizo cubrían sus pálidos pechos. Agarró el trozo de tela que tapaba su entrepierna y lo hizo resbalar por sus muslos hasta las rodillas. Con un leve gesto de sus dedos dejó que las bragas resbalasen hasta los tobillos, fríos, desnudos. Levantó una pierna, luego la otra. Y se quedó quieta, en silencio.
Él la miró desde la cama. Clavó sus ojos en los de ella, que no bajó esta vez la mirada. La mantuvo, la mantuvo, la mantuvo. ¡Entonces él se dio cuenta! Y sonrió. Y ella le correspondió. Sus sonrisas se unieron y entre ambas surgió un puente por el que podrían perderse siempre sin miedo, porque en el extremo contrario estará el otro esperando para ofrecer un abrazo.
No fueron sus pechos los causantes de que él se corriese de felicidad en aquel momento. Ni siquiera fue el pliegue enloquecedor que se le formaba entre la cadera y el muslo cuando flexionaba las piernas. Lo que él apreció aquella noche fue que ella le dejara contemplar su desnudez. Sin tiempo, sin objetivo. Mirarla y nada más. Porque eso significaba algo: ¡ella le amaba al fin!

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10 Enero 2006

Colaboración especial de LA FULANA para blogliterario



Imagina ese instante
en que me brota el deseo
y el síndrome de boca ardiente...

El momento
en que la urgencia en los pezones
reclama expertos masajes linguales,
oleajes de saliva,
caramelo de tus labios
y sólo preciso,
un estallido exótico
bajo diluvios de estrellas...

Imagina la turgencia de mis frutos
devorados por las fauces
y tus ganas
socavándose en mi bosque...
Imagina...



Se agradece la colaboración.

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23 Diciembre 2005

Losmolinosdeviento.com

Os recomindo un lugar de trabajo literario. http://www.losmolinosdeviento.com/
Para conocer a sus autores y colaborar.

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22 Diciembre 2005

Literatura Iberoamericana en un nuevo blog

Un blog imprescindible sobre literatura, este enlace es para disfrutar. http://www.elboomeran.com/

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10 Diciembre 2005

Harold Pinter,ese señor que escribe tan bien.....

El sitio web de Harold Pinter merece una visita de todos aquellos que hemos visto algunas películas bsadas en sus libros y para lectores de este premio novel. Es un sitio que no tiene desperdicio para amantes de la libertad. Clica aquí para entrar.

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26 Noviembre 2005

VOLVIENDO

Salir desesperado
para huir de giro en giro
volcando su trampa
en ese olvido
que me devuelva
ingresando a la salida.

El parche
retorna circunstancias,
nostalgia en guiñol adormecido
haciendo huella, su tablado,
diáspora de sino repetido.

El cenital
alumbra la condena,
otra voz volviéndome silencio
y tras el lábil surcar de la existencia
bifurca sombras su razón sin dueño.

Colaboración especial de Adolfo M. Vaccaro

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17 Noviembre 2005

EL VENDEDOR DE TIEMPO

Cuando Rosa Regás ganó el Premio Planeta dijo: "Gracias a este premio podré comprar algo que no se vende: tiempo". Tras oír esta frase, me puse a imaginar que pasaría si en una sociedad como la occidental el tiempo pudiera comprarse. El resultado es este libro: EL VENDEDOR DE TIEMPO -Una sátira sobre el sistema económico escrito por Fernado Trías de Bes-.
Estoy leyendo este libro y os lo quiero recomendar, resulta interesante porque trata de algo que no se vende y que a todos nos hace falta, el tiempo. Dicen que los más ocupados son los que tienen tiempo, será porque saben administrar su tiempo.
"Érase una vez un tipo corriente que vivía en un sitio aleatorio, en un pisito común, con una hipoteca de por vida. Nada fuera de lo normal. Salvo por una afición de juventud, quizás de una obseción: el estudio del sistema reproductivo de la hormigas de cabeza roja, afición ésta a la que no se podía dedicar por falta de tiempo y que con el paso de los años resultaría ser... una bomba de relogería!... " (Esto no lo debería contar pero ¿Qué vende?. Frasquitos de 5 minutos... de tiempo...
EL VENDEDOR DE TIEMPO. Fernando Trías de Bes. Editorial URANO. www.empresaactiva.com www.edicionesurano.com

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